Nuestra Historia

Quienes somos ?

El sol de Monterrey siempre ha tenido una energía especial para mí. Crecí correteando por los patios llenos de árboles frutales de mis abuelos, el olor dulce de los mangos madurando en verano y la acidez refrescante de las naranjas en invierno son de mis primeros recuerdos. Pero fue un día particularmente caluroso, mientras esperaba un camión en la Avenida Madero, empujado entre la multitud y sintiendo el peso pegajoso del sudor, que la idea de Frutastic realmente germinó.


Había salido de mi trabajo de medio tiempo en una oficina, sintiéndome agotado y con antojo de algo que no fuera la típica fritura o el refresco azucarado que vendían en cada esquina. Anhelaba el sabor jugoso de una sandía fresca, la dulzura ácida de unas fresas recién cortadas, algo que me revitalizara de verdad. Miré a mi alrededor y solo vi opciones procesadas, llenas de conservantes y poco sabor real.
En ese momento, sentí una punzada de frustración mezclada con una chispa de inspiración. ¿Por qué era tan difícil encontrar una opción de snack saludable y deliciosa para llevar? Pensé en todas las frutas maravillosas que se cultivan en México, la riqueza de sabores y la vitalidad que ofrecían. ¿No podría haber una manera de hacerlas accesibles y convenientes para la gente como yo, que iba de un lado a otro en la ciudad?


La imagen de las coloridas ensaladas de frutas que preparaba mi abuela para los días de campo vino a mi mente. Recuerdo la frescura de cada bocado, la combinación de texturas y la sensación de bienestar que me dejaba. ¿Podría llevar esa experiencia a más personas?


Esa noche, en mi pequeño departamento, empecé a darle forma a la idea. Tomé una libreta vieja y comencé a dibujar posibles empaques, a imaginar combinaciones de frutas, a pensar en cómo podría mantenerlas frescas y apetitosas durante más tiempo. Recordé las pláticas con mi tío, que tenía un pequeño huerto en las afueras de Monterrey, y la pasión con la que hablaba de la calidad de sus cosechas.


La visión de Frutastic comenzó a tomar forma: ofrecer snacks de fruta fresca, de temporada, cortada y lista para disfrutar, en empaques prácticos y atractivos. Quería que la gente pudiera tener acceso a la energía natural y al sabor auténtico de las frutas mexicanas, sin importar lo ocupado que estuvieran. Quería recordarles esos sabores de la infancia, esa sensación de vitalidad que solo la naturaleza puede ofrecer.

Sabía que no sería fácil. No tenía experiencia en negocios ni mucho capital, pero la idea me apasionaba. Sentía que había una necesidad real y que Frutastic podía marcar la diferencia en la forma en que la gente se alimentaba en Monterrey. Ese día caluroso en la Madero, sin saberlo, había sembrado la semilla de algo dulce y refrescante que estaba a punto de florecer. Y así, con esa convicción y el recuerdo del sabor de las frutas de mi tierra, di el primer paso hacia lo que hoy es Frutastic.